Once de enero, ha pasado tiempo desde que mi vida no es la misma, estoy un poco más viva, no sé a que o a quien se lo debo, quizás debe ser que he aprendido de mis pequeños errores y he recapacitado y reevaluado las situaciones, buscado otra perspectiva, mirado al espejo y dicho a misma,: " hoy es mi día".
No siempre me funciona, últimamente, creía haberme recuperado prácticamete, haber superado mis escasos pero penetrantes problemas, haber olvidado aquello que me amarga la sonrisa, sin embargo todo se detuvo, el lento proceso de rehabilitación se paralizó. Me creía invencible, vacunada contra los hombres pero no fue así, le conocí, la primera vez que le ví no me pareció nada mas que un chico corriente. Alguien normal.Y ahora, ahora le extraño, esa sensación al verle, mi cara de idota al sonreirle, me parecen gestos tan ilógicos, sé que no debería, y lo hago. Me hacia desaparecer de este mundo, me transportaba a ese lugar paralelo en el que se vive por miedo a la realidad, en este momento vivo en un cuadro grisáceo, supongo que me lo busqué, las personas como yo no estamos destinadas para encontrar a alguien que te diga: "cariño, hacemos el amor", sino "puta, follame ya". Sigo siendo adicta a ese aroma masculino, que me teletransporta a un mundo enfermizo de lujuria y desenfreno, asi que cuando se acerque la noche, me pondré los tacones, pintaré mis labios de rojo escarlata y besaré todas las bocas intentando demostrar que solo existe una.
No hay comentarios:
Publicar un comentario