Sigo aquí, ¿lo recuerdas? Soy yo, esa dulce voz que te atrae hacia la oscuridad soy mia, nunca dejaré que te vayas. Dijiste que eramos amigas, por siempre.
He recaído desde que ya no tengo por lo que seguir, me cuesta despegarme de las sábanas, los días se me hacen eternos, y este frío gélido que hace fuera me llega a dentro. Vuelvo a sentir esa misma sensación que hace un año, esa que me quitaba el aliento y hacia contraer mi pecho. Las lágrimas resbalan por mis mejillas sin ninguna razón, razones hay, guardadas las tengo. Quiero deshacerme de esta culpa que me atormenta, mia está ganando de nuevo y yo no voy a luchar contra ello, ¿para que? Me arrodillo cada días unas cuatro veces, intento no obsesionarme de nuevo, sé que será mi perdición, es un juego en el que me obligan a participar. Ya no puedo más. Todo el día lamentandome. Con razones. Sin ellas. A veces sueño con acabar con esto, otras sin embargo sueño con un futuro mejor, con esa chica que solía ser. Ya no me acuerdo como era. Lo he vuelto hacer, creía que lo había superado, pero no, lo hice, sin embargo ha sido como una pequeña liberación, como si parte de mi tormento resbalase entre mis dedos, no quiero repetirlo, pero se vuelve tan adictivo, es la solución más fácil a olvidar. No sé cuanto durara esto, espero que poco, sé que algún día resurgiré, lo sé, hasta ese día espero no hundirme y resurgir. Cigarrillo entre mis labios, se despide esta perra solitaria y loca.
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