domingo, 15 de mayo de 2011

No hay hachis que coloque este desorden.

En pocas horas comenzaré mi último año como menor de edad. Este mes va a  ser un poco movidillo. Anteayer regrese de Roma, de mi viaje escolar. Si te soy sincera desde el minuto 00:00 en que mis pies tocaron suelo italiano ya queria regresar. Diecisiete años. Una vida hecha un caos y sin ganas de ordenarla. Tengo la sensación de que estos últimos meses he actuado como si fuese otra persona, tomando decisiones (la mayor parte érroneas) de las que ahora me arrepiento del resultado. Extraño relaciones que se supone que no debería y me confundo hasta tal punto de no saber si en realidad las extraño o es el momento el que me hace extrañarlas. Quiero cerrarme a las emociones y me resulta demasiado difícil, pero me autoconvenzo de que es lo mejor, que es la única manera de mantenerme a salvo.
Con respecto a mi querida ana o mia, o lo que sea; dejarlo no está tan claro, en ocasiones es lo que necesito para llenarme por dentro, sentirme viva, pero eso no está bien. Vuelve a gustarme esa dulce sensación y si ser una guarra no me sirve puesto que no lo soy, recurrir de vez en cuando a mis prácticas tan habituales en el pasado, reconstruyen  mi autoestima proporcionandome una agradable sensación placentera. Quizás cuando regrese a mi nueva yo ( si, la facilona) pueda dejarlo de nuevo, pero mientras, ella soy yo y yo soy ella.

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