Aquí estoy de nuevo, a día 1/03/2011. Ayer me dieron el alta, pero tu eso ya lo sabes. Te sigo escribiendo porque en parte lo necesito, ya sabes que esto va sin destinatario, pero en el fondo soy yo, que releeré esto para recordar; algo que hago normalmente. Vivo de recuerdos. Las cosas van bien, intento mantener la misma dieta que tenía cuando estaba ingresada en el hospital, pero es diferente. Quizás parezca raro, pero a veces necesito la seguridad que me ofrecía estar ingresada allí. Cuando entré , lo único que perseguía era salir, no me importaba curarme, es más, no quería. Al principio siempre sentía como si algo me oprimiese el pecho, sentía soledad, necesitaba un abrazo de comprensión, pero poco a poco, me fui acostumbrando, me fui relajando, fui olvidando. Ahora que he salido ¿extraño estar ingresada? tras haber visto historias de vidas rotas por enfermedad, soy incapaz de alejarme de esos pensamientos. He vuelto a ser débil, me vuelve a costar sonreír, en ocasiones me vuelve el pensamiento de dejar de comer, o de comer hasta reventar. Cuando me sentía así, me encerraba en la habitación bajo las mantas escuchando alguna canción lenta, pero ahora lo he intentado y no me pasa. Tengo miedo de que todo salga mal, tengo miedo de entrar y tenía miedo de salir.
No existía el silencio, cuando entré lo extrañaba pero ahora encontrarme a solas con mis pensamientos de nuevo me asusta. Ahora mismo estoy escuchando una canción, con un mensaje positivo, dice que hay que vivir mientras se pueda. Ojalá todo se paralice, este tiempo de pausa me vino bien, pero no tengo fuerzas para hacer algo. Lo veo todo tan grande, tan difícil y me molesta no ser capaz de vivir el momento, de disfrutar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario